Charles Mvogo, de 17 años, y Shimpe Poungou Zok, de 15, murieron en Camerún por los disparos de un agente de seguridad durante una manifestación contra los cortes de electricidad en su escuela. Este hecho ilustra la valentía de defensores y defensoras que hicieron valer los derechos de personas de sus comunidades en 2007 y los graves peligros a los que se enfrentaron.
Cada día, en el mundo entero, los defensores y defensoras de los derechos humanos presionan para conseguir cambios por medios pacíficos y legales. Desvelan abusos, los someten al examen público y hacen campaña para que se procese a sus autores.
Al enfrentarse a quienes ejercen el poder respecto a cuestiones como la discriminación, la tortura, los desalojos forzosos y los juicios injustos, los defensores y defensoras de los derechos humanos sufren hostigamiento, tortura y la muerte. Muchas veces tienen que ocultarse para evitar represalias del Estado. Otras luchan para vencer la legislación nacional que limita su trabajo.
En algunas regiones, los métodos antes utilizados para reprimir la disidencia política se emplean ahora contra quienes –como los defensores y defensoras de los derechos humanos– desafían a la injusticia social y la discriminación, y contra los grupos a los que representan.
Sólo con el valor de quienes defienden los derechos humanos, y con su convicción de hacer valer el principio de que todas las personas son iguales en dignidad y derechos, se podrá hacer frente a los abusos contra los derechos humanos.




