Education

DUDH60

En 2008 se conmemora el 60 aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Esta crucial visión de la justicia y la dignidad, reconocida en un primer momento por los gobiernos, se ha convertido hoy en una meta común para las personas de todo el mundo, por la que luchan sin descanso los defensores y defensoras de derechos los humanos.

La Declaración reafirma que los derechos humanos atañen a todas las personas en todas partes. Sin embargo, 60 años después de su adopción, la triste realidad es que las violaciones de los derechos humanos no conocen fronteras. El Informe 2008 de Amnistía Internacional, que se basa en las investigaciones realizadas a partir de miles de visitas y testimonios individuales, documenta actos de tortura y otros malos tratos en al menos 81 países, juicios injustos en 54, y medidas represivas contra la libertad de expresión en al menos 77. Asimismo, pone de manifiesto que no se ha logrado crear un liderazgo mundial en el ámbito de la salud, por lo que sólo en Malawi, por ejemplo, un millón de niños y niñas han quedado huérfanos a causa de las muertes relacionadas con el VIH/sida.

Transcurridos, pues, seis decenios, millones de personas han visto incumplida la promesa que encierran los 30 artículos de la Declaración, a saber, el derecho a no sufrir temor ni miseria.

La Declaración Universal es el primer instrumento internacional que reconoce derechos y libertades a todos los seres humanos, por ejemplo el derecho a la vida o a la libertad de conciencia, opinión, expresión y asociación: desde el propio derecho a la vida hasta el derecho a la salud, a la educación y a ganar un sustento, desde el derecho a vivir con dignidad al derecho a no sufrir penas crueles, inhumanas o degradantes.

La Declaración reconoce la igualdad de todo ser humano, sin importar el género, la raza, el origen étnico o el lugar de nacimiento. Aclara que estos derechos no sólo son universales, sino también indivisibles: si se traiciona uno de ellos, se traicionan todos.

Los derechos reconocidos en la Declaración son inherentes a todas las personas: ésta es la esencia de nuestra humanidad. Toda persona tiene el deber de hacer valer, no sólo sus propios derechos, sino también los del prójimo.

Movimientos sociales llenos de vitalidad están adquiriendo cada vez más fuerza en todo el mundo para hacer realidad los derechos consagrados en la Declaración. Amnistía Internacional siente orgullo de formar parte de este movimiento y dedica el Informe 2008 a todas las personas que defienden los derechos humanos en cualquier parte del mundo.