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Actualización Regional

Novedades clave en los primeros cuatro meses de 2008

En marzo entró en vigor una nueva Carta Árabe de Derechos Humanos, planeada desde hacía tiempo, que contenía algunas disposiciones de derechos humanos progresistas y otras restrictivas. Inmediatamente antes de su entrada en vigor, los ministros de Información de los Estados miembros de la Liga Árabe aprobaron una resolución en la que pedían la imposición de nuevos límites a las emisiones por satélite en la región, amenazando el flujo incrementado de información pública que permite la televisión por satélite.

Personas bajo el fuego

La violencia continuó, especialmente en Irak y en Israel y los Territorios Palestinos Ocupados, y sus víctimas principales fueron civiles que no participaban en el conflicto. A principios de mayo, un enfrentamiento registrado en Líbano entre grupos dirigidos por Hezbolá y fuerzas progubernamentales causó la muerte de al menos 62 personas, incluidos al menos cuatro civiles.

Irak

La cifra de homicidios sectarios y de otro tipo no alcanzó los máximos del pasado, aunque siguió siendo elevada, y no mejoró significativamente la vida de las personas sobre el terreno. Los grupos armados que se oponían al gobierno y a la presencia de la Fuerza Multinacional dirigida por Estados Unidos siguieron perpetrando ataques con bomba y de otra índole, algunos de ellos en áreas densamente pobladas. En marzo y abril, cientos de personas, entre ellas civiles desarmados, murieron en los enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales iraquíes, que operaban con el apoyo de Estados Unidos, y el Ejército Mahdi, milicia armada chií integrada por seguidores de Moqtada al Sadr.

En abril comenzó el juicio contra ocho ex altos funcionarios del gobierno, incluido el ex viceprimer ministro Tariq Aziz, ante el Alto Tribunal Penal Iraquí, que anteriormente había condenado a muerte a Sadam Husein y a otros ex altos cargos de su gobierno tras juicios injustos.

Israel y los Territorios Palestinos Ocupados

En los cuatro primeros meses de 2008 murieron más de 330 palestinos -más de la mitad civiles y algunos niños y niñas de corta edad- víctimas de los ataques israelíes, en su mayoría en la Franja de Gaza. En el mismo periodo, 14 civiles y nueve soldados israelíes murieron en ataques perpetrados por grupos armados palestinos, que dispararon cohetes Qassam y de otro tipo contra el sur de Israel.

A pesar de los esfuerzos dirigidos por Estados Unidos para encontrar una solución al largo conflicto entre israelíes y palestinos, tras las conversaciones celebradas en Anápolis en noviembre de 2007 las autoridades israelíes continuaron con la construcción de una valla/muro de 700 kilómetros de longitud, expandiendo los asentamientos ilegales de la Cisjordania ocupada y demoliendo hogares palestinos en Jerusalén Este, el valle del Jordán y otros lugares. Más de 500 bloqueos militares de carretera seguían restringiendo o impidiendo la circulación de palestinos entre los pueblos y ciudades de Cisjordania.

El prolongado bloqueo impuesto por Israel a la Franja de Gaza empeoró aún más la situación del millón y medio de personas que allí vivían. En abril de 2008 la ONU informó de que más del 80 por ciento de la población de Gaza dependía para subsistir de los alimentos que recibían de las agencias de ayuda humanitaria, y de que la economía estaba arruinada. Las autoridades israelíes permitían la entrada de una cantidad limitada de ayuda humanitaria internacional y de combustible, pero a algunos enfermos crónicos residentes en Gaza se les impidió salir para recibir tratamiento médico especializado. En enero los habitantes de Gaza tuvieron un respiro, que tan sólo duró unos días, cuando militantes de Hamás abrieron una brecha en el muro fronterizo que separaba Gaza y Egipto, permitiendo que miles de palestinos entraran a Egipto para adquirir los alimentos y otros suministros que tanto necesitaban.

Pena de muerte

Argelia copatrocinó la resolución de la Asamblea General de la ONU en favor de la suspensión mundial de las ejecuciones y otros Estados árabes se abstuvieron en la votación, pero la pena de muerte continuaba utilizándose ampliamente en varios países.

Las autoridades de Irán y Arabia Saudí figuraban entre los mayores verdugos del mundo; a finales de abril, Amnistía Internacional había registrado 83 ejecuciones en Irán y 56 en Arabia Saudí, a menudo después de juicios en los que se cometieron abusos manifiestos. En enero las autoridades iraníes prohibieron las ejecuciones públicas, pero en Arabia Saudí siguieron llevándose a cabo decapitaciones públicas. En Irak, según se informó, al menos 30 personas habían sido ejecutadas, 28 de ellas sólo en el mes de abril.

Contra el terror, justicia

En toda la región los gobiernos siguieron explotando la creciente inseguridad engendrada por la «guerra contra el terror» para reprimir a la oposición, recurriendo a la detención secreta, prolongada y en régimen de incomunicación, a la tortura y otros malos tratos y a los procesos judiciales manifiestamente injustos. En Egipto, el gobierno reprimió a la Hermandad Musulmana antes de las elecciones locales y municipales que finalmente se celebraron en abril después de haber sido aplazadas; se detuvo a centenares de personas, entre ellas futuros candidatos. Poco después de las elecciones, destacados miembros de la Hermandad Musulmana fueron condenados a penas de prisión después de un juicio injusto celebrado ante un tribunal militar.

Aunque se puso en libertad a miles de detenidos bajo custodia de la Fuerza Multinacional dirigida por Estados Unidos en Irak, más de 20.000 personas continuaban detenidas, la mayor parte de ellas sin cargos ni juicio. A finales de abril, se recibieron informes de que el gobierno iraquí había liberado a miles de detenidos; parte de estas liberaciones fueron consecuencia de una ley de amnistía aprobada por el Parlamento en febrero. Sin embargo, la tortura y los malos tratos a los detenidos seguían siendo habituales.

En Libia, según los informes, las autoridades pusieron en libertad a 90 miembros del Grupo de Combate Islámico de Libia, que en su mayoría habían sido declarados culpables tras juicios injustos en años anteriores, aunque la cifra de miembros que continuaban detenidos duplicaba a la de excarcelados.

En toda la región, se detuvo y recluyó a personas sospechosas de terrorismo, que corrían riesgo de sufrir tortura y malos tratos y se enfrentaban a juicios ante tribunales cuyos procedimientos a menudo eran manifiestamente injustos. En Túnez, en febrero se resolvieron las apelaciones de 30 personas que habían sido declaradas culpables de cargos de terrorismo en diciembre de 2007; el tribunal de apelación confirmó una de las dos condenas a muerte que se habían impuesto pero conmutó la otra. En Arabia Saudí se creía que cientos, si no miles, de sospechosos de terrorismo se encontraban recluidos en detención prácticamente secreta.

Los gobiernos europeos seguían expulsando a personas sospechosas de terrorismo a países como Argelia y Túnez, a pesar de que existían razones fundadas para temer que correrían riesgo de tortura si eran devueltas. Sin embargo, en febrero, en un caso motivado por el intento del gobierno italiano de expulsar a un sospechoso de terrorismo a Túnez, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos reafirmó con firmeza la prohibición a los Estados de devolver a personas a países donde correrían riesgo de tortura. En Reino Unido, los tribunales también frustraron los intentos del gobierno de devolver a sospechosos de terrorismo a Libia y Jordania, a pesar de que existía un riesgo real de tortura.

Restricción de la libertad de expresión y de la disidencia

En Irán, las elecciones al Parlamento nacional (Majles) celebradas en marzo estuvieron marcadas por la exclusión de muchos reformistas y de otros candidatos potenciales por el Consejo de Guardianes, poderoso organismo dominado por las autoridades religiosas. Las elecciones se celebraron en un ambiente en el que las violaciones de derechos humanos eran generalizadas y continuadas, entre ellas la detención, el encarcelamiento y la tortura u otros malos tratos contra activistas políticos, defensores y defensoras de los derechos de las minorías étnicas y religiosas, activistas en favor de los derechos de las mujeres y defensores de los derechos humanos. En Siria, continuaron las detenciones de los principales signatarios de la Declaración de Damasco por el Cambio Nacional Democrático, en la que se pedía una reforma pacífica y democrática. Según los informes, la mayor parte de ellos sufrieron palizas durante el interrogatorio.

En países como Libia, Túnez, Yemen o Arabia Saudí, entre otros, continuaron el hostigamiento, la detención y el encarcelamiento de personas críticas con el gobierno, partidarios de introducir reformas y defensores y defensoras de los derechos humanos. En Argelia, un destacado abogado de derechos humanos recibió una condena de prisión condicional y una multa por criticar la detención prolongada sin juicio de uno de sus clientes. En Marruecos, en abril de 2008 el Rey indultó y liberó a ocho miembros de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos que habían sido condenados en 2007 a penas de entre dos y cuatro años de cárcel por corear consignas críticas con la monarquía.

Personas desplazadas

En Irak, la violencia sectaria y de otro tipo continuó desplazando a millones de personas, internamente y como refugiadas en Siria, Jordania y otros países.

Dentro de Irak, entre las personas que corrían un riesgo mayor se encontraban los refugiados palestinos, a quienes resultaba especialmente difícil acceder a los principales países de acogida de refugiados del conflicto; en abril, varios centenares de palestinos seguían viviendo abandonados a su suerte en condiciones atroces en el campo de Al Tanf, situado en una franja de tierra de nadie entre las fronteras de Irak y Siria, y al menos 2.000 se encontraban todavía en el campo de Al Waleed, en el lado iraquí de la frontera con Siria, donde las condiciones de vida eran extremadamente duras.

En Egipto, las fuerzas de seguridad atacaron a personas refugiadas y migrantes procedentes de Sudán y otros países africanos que pretendían cruzar la frontera y penetrar en Israel; en estos ataques murieron al menos 11 personas, muchas otras resultaron heridas y se practicaron decenas de detenciones.

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